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martes, 25 de agosto de 2009

A dos milésimas de la realidad

Hace tiempo, viendo el programa de Punset, “Redes”, recordé algo que escribí hace unas décadas, sobre la posibilidad de que vivamos a unas dos milésimas de la realidad y que ahora retomo brevemente.


El tema del programa era la neurociencia y las conclusiones del experimento que contaban es que realmente nos encontramos en torno a medio segundo de la realidad.

En realidad yo escribí que vivíamos a dos milésimas de la realidad, pero supongo que habrá un margen según cada quien...jeje.
La conciencia y el inconsciente, lo que pensamos y lo que queda “oculto” se revelan de una manera sorprendente al poder observar al cerebro funcionando en directo.


El experimento parece sencillo.

Un sujeto con el cerebro monitorizado, se halla sentado frente a un ordenador donde un círculo de unos 10 cms. de diámetro va moviéndose al azar, rebotando en los bordes de la pantalla, al mismo tiempo que va cambiando de color pasando por tonalidades diversas. El individuo maneja un ratón que le permitirá parar ese movimiento.

Lo que se observa es que, cuando la persona decide parar el círculo en un tono y posición elegida...medio segundo antes de que el cerebro racional consciente decida el lugar y tono para hacer “click” (o sea, que se activen las zonas cerebrales del córtex encargadas de tal cosa), ya se han activado las conexiones neuronales que mueven la mano (mil millones de millones de sinapsis no son en vano).

¿Hay algo dentro que nos dirige y somos sólo conscientes de una parte del iceberg?

Esto me ayuda a reforzar la idea de cómo funciona nuestra cabecita.
Es un aviso para los que quieren hacerse conscientes de todo, tal vez no se trate realmente de tal cosa, sino de aceptar sin entender, elegir ser feliz o comprender al final que no se ha sido feliz es lo único que nos queda.


Yo solía decir que no buscaba ser feliz, que no era esa mi meta y ya cumplí con creces el objetivo.

Ahora me puedo buscar otras metas, tal vez ser un poco feliz no estaría mal.

Puesto que algo que soy ya decide sin que me pueda oponer, ¿no es mejor llevarse bien con uno mismo?


Esto es para reflexionar en otros niveles. Pensemos sino, cómo evitamos los accidentes y cómo los provocamos o cómo los vivimos mientras ocurren; algo reacciona antes de que lo decidamos y "vemos" lo que sucede como en una secuencia de película ralentizada y nos convertimos en espectadores.

Cuando alguien narra un accidente suele producirse tal efecto “espectador”, como de cámara lenta. Cito el caso de los accidentes pues como su propio nombre indica son algo sorpresivo y no buscado, lo mismo que los errores, al menos en teoría, porque según funciona el cerebro no podemos estar seguros del todo. El cerebro consciente elaborará su explicación, pero lo que ha sucedido es eso u otra cosa diferente (esto raya lo cuántico, ja,ja).

Y esa es la gran aventura, en eso se basa mucho de mi palique del “presente extendido” (del que no he escrito en este blog aún).

La realidad que percibimos, la que comprendemos, la que justificamos o defendemos, ya está decidida por nosotros antes, como ya dijo Don Juan, aquel brujo yaqui del desierto de Sonora: “recordamos, recordamos, recordamos”, no podemos hacer otra cosa, lo que sea que es la mente consciente, por mucho que tenga la capacidad planificadora de futuros posibles, es ni más ni menos que toda recuerdos y cuando los planes se hayan cumplido o no, serán ya recuerdos (interesante echar un vistazo al post del “cisne negro”) .

Y tal vez en eso se basa la magia (lo poco que queda) y también, por qué no, la prestidigitación (la mano es más rápida que el ojo en el experimento, je,je).


¿Si el pensamiento se para, la acción se inicia?…, mientras somos acción y sentimos, no procesamos pensamientos conscientes, aunque luego nos lo explicamos, pero eso es ya medio segundo después o unas milésimas detrás de la realidad, pues nos resulta imposible ser conscientes y vivir, es literalmente no humano (eso lo comprobaron ya los existencialistas en su largo intento de caza y captura del instante, algo tan vano como intentar cazar “gamusinos”, supongo).

Quizá por eso cada vez nos volvemos más tecnificados, necesitamos crear máquinas que perciban mucho más allá de nuestros sentidos, pero aún así seguirá siendo inevitable; hacernos conscientes requiere tiempo y, ¿quién sabe?

¿Será esa la clave por la que inventamos también el tiempo?

¿Cómo hemos llegado a necesitar hacernos conscientes por encima de sentirnos vivos?

Estoy seguro de una cosa y es algo que a veces aplico en terapia. Es cierto que se dice que hay que hablar del trauma, echar fuera con palabras nuestras emociones enquistadas, sí, es cierto, pero no es menos cierto que lo hagamos o no conscientemente, nuestro cerebro lo seguirá haciendo de igual modo.

Es importante no dejar de lado aquella estrategia que seguro nos contaron a todos; si tienes un problema o una palabra que no viene y se queda en la punta de la lengua o has perdido un objeto que ahora necesitas…piensa en otra cosa, verás como aparece. En otra versión se dice “consulta con la almohada” y mi abuela decía una oración a San Antonio para encontrar lo perdido..

Así que, recordemos eso por si acaso, si algo nos agobia mucho y rumiamos hasta el infinito sobre un problema, tal vez sea importante para solucionarlo el dejarlo de lado y dedicarnos a otra cosa, por paradójico que parezca.

Por probar que no quede.

Otra frase que ahora encaja es la de un libro de Stephen King en la que dice (no sé si es suya o reciclada): “Todo el mundo llega a ser aquello para lo que se entrena día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, aunque no sea consciente de ello”).

Y para terminar:

“He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer...
No he sido feliz”
(Jorge Luis Borges)

domingo, 10 de agosto de 2008

A LA DERIVA

Grafiti bajo el puente


Una de mis aficiones ha sido caminar sin rumbo en una ciudad nueva o ya conocida, haciendo que mis pasos vayan por calles por las que habitualmente no iría, ver sitios que ni siquiera vienen en las guías, calles no turísticas, observar cosas que no permanecerán, que sólo se pueden ver una vez, que quizá en otra posible visita ya no existan, etc. Es curioso cómo la posibilidad del descubrimiento está tan cerquita cada día. Y es tan sencillo regresar a casa por otro camino, ir a comprar a una tienda en la que jamás entré, tomar un café en un bar al que tal vez ya no vuelva más o ver partes de la ciudad insospechadas, como el hallazgo reciente de un parque que tiene un barranco en el fondo, gradas de piedra, un puente bajo el cual hay unos grafitis muy currados, escalinatas metálicas zigzagueantes, un viejo caserón con apariencia de castillo abandonado…es un sitio que me produce algo especial y lo mejor es que casi nunca hay nadie. La gente pasa por encima del puente y nadie suele bajar, para muchos, aunque lo vean, realmente no existe. Lo sé porque yo pasé muchas veces por encima de ese puente, con mi coche o andando y durante bastante tiempo no llamó mi atención, hasta que un día me dejé llevar por mis ganas repentinas de pasear por allí debajo.
Esto me hace pensar que gran parte de nuestra vida puede transcurrir de manera rutinaria, sin percatarnos de la cantidad de cosas especiales que nos perdemos por no ser capaces de romper algunos hábitos cotidianos, cosas que suceden a nuestro lado.
Algo tan trivial como caminar si aparente rumbo por una ciudad es algo que ya se plantearon algunas personas a mediados del siglo XX como algo digno de ser experimentado a posta (por no hacer referencia a los antiguos peripatéticos, claro), me refiero al movimiento “Situacionista”, considerados inspiradores ideológicos del Mayo del 68. Guy Debord junto con otros colegas, crean el Situacionismo, dentro del que idean la Psicogeografía, que viene a ser el estudio de cómo las personas nos vemos afectadas emocionalmente por la arquitectura urbana, por la organización social capitalista y la burocracia de las ciudades, planteando además la necesidad de hacer cambios para no convertirse en meros artistas burgueses. En este sentido, hablan de corrientes de flujo en las ciudades, de puntos psicogeográficos “fijos”, “torbellinos”, de la “Creación de situaciones” y de la “Deriva” (que viene a ser un paseo apresurado y un tanto aleatorio por diferentes ambientes urbanos) como técnicas para producir esos cambios, que procuren, en palabras de Debord:
“La actitud situacionista consiste en pujar sobre el flujo del tiempo, contrariamente a los procedimientos estéticos que tienden a fijar la emoción. El desafío situacionista al paso de las emociones y del tiempo sería la apuesta de ganar siempre sobre el cambio, yendo siempre más lejos en el juego y la multiplicación de los períodos excitantes”.

"El tiritador", cuadro de Jean Dubuffet que sustituye temporalmente al Viajero Extraviado.

Ya Nietzsche, con cierta melancolía, comentaba en su época cómo eran las cosas, diciendo que la gente parecía no tener un momento para pensar y recordaba otros tiempos en que lo normal era caminar sin prisas, para reflexionar, se disponía uno para pensar, se paraba literalmente, adoptando una actitud meditativa y luego, tras un lapso más o menos largo continuaba el camino con mejor ánimo, -los pensamientos paseados-.
Hace poco ha salido una especie de estudio científico sobre la relación de las personas con el espacio que habitan y donde llegan a la conclusión de que el área en la que se mueve una persona la mayor parte del tiempo de su vida transcurre en unos 10 kilómetros. Los caminos repetidos se solapan dando una instanténea espaciotemporal del movimiento de esa persona registrado día a día, lo que viene a ser a simple vista un garabato hecho con rabia, un borrón vaya, con un centro espeso que refleja la repetición hasta la saciedad de caminos, desde los que trazamos dentro de nuestra propia casa, al trabajo, al parque, al súper, al cine, al bar, al centro, al barrio...progresivamente aparecen unas pocas separaciones que se destacan, pueden ser viajes de fin de semana o vacaciones...
Repetimos los mismos caminos, compramos en los mismos sitios, etc. Incluso en un área tan limitada, la posibilidad de romper y transformar la mirada sobre las cosas debería ser un acto de voluntad individual aconsejable.

Hubiese querido ilustrar este post con un cuadro de Jean Dubuffet, “Le Voyageur égaré” (El viajero extraviado). Este pintor es conocido como creador del Art Brut (arte bruto); su obra se inspira en principio con los dibujos realizados por esquizofrénicos y niños, con lo que sus cuadros son de apariencia tosca, sin pulir, casi garabatos a menudo.
Tengo una reproducción de dicho cuadro en un póster utilizado para el anuncio de una exposición sobre arquitectura urbana, “Habitar la ciudad”, que se hizo hace unas décadas ya y cuya temática trataba sobre las previsiones de organización de los espacios en la ciudades para que fuesen más habitables. Ese póster es la raíz de este post y me hubiese gustado, como digo, tenerlo a mano, pero por desgracia esta enrollado y guardado en algún cajón en mi domicilio familiar, a unos miles de kilómetros de donde vivo ahora y no encontré por ningún lado, entre las decenas de cuadros de Dubuffet que he visto en Internet, el dichoso Viajero extraviado, por eso aparece “El tiritador” que plasma un estilo de pintura muy similar y también es de Dubuffet y además creo que viane al pelo, como ahora explico.
Hemos tendido a ver nuestra existencia como algo continuo, unitario. Pero bien puede tratarse de otra cosa (la concepción del tiempo tiene un componente subjetivo importante), emocionalmente sentimos periodos intensos y otros que pueden calificarse de anodimos. Si procuramos los segundos intervalos se reduzcan, lo que conseguimos es crear situaciones vivas, emergentes, no una réplica de lo ya sentido una y otra vez, algo nuevo surge. Así podemos llegar a calificar nuestro tiempo en términos más afectivos, por lo que nuestro mayor interés debería ser conseguir que las situaciones en las que se desenvuelve la vida sean algo único e irrepetible. Esto puede suponer renunciar a la existencia como algo continuo en realidad, ya que las situaciones terminan, nos sentimos solos, en un nivel de comprensión de la realidad que no logramos compartir. Sin embargo, cuando se crean situaciones y la complicidad enreda personas, hay tantas emociones sutiles, efímeras y tan intensas a la vez, como crestas de olas...
“El mensaje central de los Situacionistas es que el hombre actual no es un actor sino un mero espectador. En su rol pasivo acepta el sistema social y, en la práctica, reproduce la cultura que lo agobia y se caracteriza por el trabajo rutinario, el desperdicio del tiempo libre, la manipulación de los medios, el arte excluyente y burocrático, la cultura estereotipada, los ritos empobrecedores, el conformismo y el aburrimiento”.
“Los Situacionistas fueron juzgados como anarquistas, irreverentes, críticos furiosos tanto del capitalismo como del comunismo, revoltosos, depravados y radicales tanto por la derecha como por la izquierda. Estos Situacionistas se asocian con escritores tremendos...Lautréamont, el Marqués de Sade y Nietszche”.
(Dr. Bernardo González Aréchiga R. W., Citado textual de su artículo “Creando situaciones sin retorno: algún día todos seremos artistas, todos seremos situacionistas”),

En fin, como conclusión, “darse un garbeo”, “darse un rule”, “pegarse un voltio”, “dar un paseo”… pueden tener mucha más miga de la que creemos y andar “a la deriva” puede ser una actividad apasionante si enfocamos adecuadamente nuestra percepción. Las situaciones surgen a cada paso, sólo que tenemos que decidir cuál es nuestro papel en ellas.
Y si nos decidimos a ser creadores de situaciones nuestras vidas pueden ser mucho más ricas, sin duda; este concepto me ha interesado mucho antes de conocer la perspectiva situacionista y soy especialmente consciente del mismo cuando estoy con personas que me atraen, que movilizan algo dentro de mí, entonces me siento en la necesidad de no ser algo pasivo, sino actor principal de mi vida, haciendo surgir algo muy parecido a un escenario mágico en el que te desnudas de los miedos y eres acción.
Debo agradecer a I. A. (terapeuta familiar) que me hablase de los situacionistas en un corto trayecto en coche tras un curso suyo al que asistí, pues veo con cierto pasmo cuántas de esas ideas me son familiares sin conocerlos hasta hace un par de años, creo que las palabras concluyentes de sus ideas pueden ser: “Nunca te aburras” y “El aburrimiento es contrarrevolucionario”. Y es que algo que me enerva es que alguien me diga que se aburre o peor aún, que me pregunte si me aburro, he perdido la capacidad de aburrimiento y sinceramente, si llego a sentirlo…le pongo remedio YA, seguro que algo se me ocurrirá.

La frase situacionista “Reduce la vida a una simple elección: revolución o suicidio” cobra tintes trágicos y proféticos, pues Guy Debord se suicidó el 30 de noviembre de 1994, pero sin duda fue alguien que decidió vivir intensamente e hizo de su despedida una creación de una de sus situaciones sin retorno, al final ganó su revolución.

viernes, 11 de julio de 2008

LA MUERTE DEL YO

El problema del Yo radica en su inexistencia.

El individuo fue un invento del capitalismo, que a su vez fue originado por el protestantismo (tesis que mantiene Max Weber por primera vez en su libro “Die Protestantische Ethic und der Gëist des Capitalismus”,1905), (La ética protestante y el espíritu del capitalismo).
Antes del siglo XVI la idea de acumular riqueza no estaba extendida, pues no existía tampoco una clase burguesa propiamente dicha.
Así ya podemos ir acercándonos al origen del Yo, del individuo, la persona.
Se trata de un invento de las clases adineradas que siguen el principio de acumular riqueza, promovido por las ideas protestantes de austeridad y ahorro, lo que trae consigo el tiempo suficiente para pensar en uno mismo, como individuo. Las ideas protestantes se extendieron y tras el Concilio de Trento hasta hoy día bien podemos decir que parece que han prevalecido con suficiencia.

Realmente, si lo pensamos un poco, da la impresión de que somos alguien especial, único y esas cosas que se dicen, para sostener la propia autoestima, (un ejercicio de autoengaño, claro), porque hemos nacido bajo el esquema capitalista y resulta muy difícil salirse de la rueda.

Erich Frömm incide en el mismo tema que Max Weber, señalando la época renacentista como el origen del individuo, el periodo de la Reforma, calvinismo y luteranismo, emergencia de la clase burguesa y del capitalismo; así lo podemos leer en su libro “Escape from Freedom”, 1941, es decir, “Die Furcht vor der Freiheit” o “El miedo a la libertad”.

Nace así el individuo, la libertad individual. Pero es una mera apariencia, ya que como Frömm señala, al niño se le educa para convertirse en una pieza más del mecanismo consumista capitalista. Realmente no nacemos con el afán de atesorar cosas y de poseer bienes materiales. La idea del éxito personal se ha enraizado en la del éxito económico y ahí se termina todo. La tesis de E. Fromm señala la creciente debilidad del Individuo al verse inducido en su proceso de aprendizaje a simular estados emocionales que no le son propios, a sentir de una manera que no es muy humana (eso da lugar al comportamiento aborregado imperante). Puesto que aunque nos consideramos únicos no ansiamos nada diferente al que tenemos al lado, ni siquiera pensamos algo diferente (aquí abro pestaña para citar a Herbert Marcusse y su "Hombre Unidimensional")

Así, realmente se ha ido debilitando el Yo, algo que ni siquiera existía, que fue inventado por el capitalismo y que será destruido también por el propio capitalismo, dando lugar a la desaparición del sistema capitalista propiamente dicho. Y que no se confunda esto con la posibilidad de algo parecido al Comunismo (cualquier totalitarismo me es ajeno...si se me tiene que tachar de algo que sea de anarquista en todo caso)

Lo que nos jugamos es bien sencillo:

Estamos abocados a decidir si queremos seguir siendo individuos y perecer bajo el yugo capitalista (desbaratando el planeta) o comunicarnos como especie, recuperando el sentido de estar en el mundo, pero dejando de ser un Yo individual. Y lo mejor de todo esto, para rizar el rizo de la locura humana es que será una creación de la maquinaria consumista la que generará la posibilidad de que tal cosa sea posible (la nanotecnología es un hecho ya)…la posibilidad de estar plenamente conectados con los otros (implantes desde el nacimiento), un mundo tan plagado de nuevas emociones que la idea del Yo se desvanece, apabullada por las conexiones con los otros, con nuestros amigos, conocidos, vecinos, la gente…algo que habíamos perdido de manera irremediable dada la insoslayable atención al Uno Mismo.
Individuo y Especie, qué palabras tan extremas, pero pregonar hoy en idea la muerte del Yo es un ejercicio similar al que ya inició Nietzsche al anunciar la muerte de Dios, joder, no me quedé corto con la comparación.
El caso es que la nueva crisis nos permite pensar en lo que queremos hacer con el mundo, con los otros y con nosotros mismos. Tendría que ser un ejercicio de reflexión sobre lo que gastamos y lo que acumulamos. Es una muestra clara que nos dice que cuando un individuo acumula demasiada riqueza siempre hay detrás una onda de individuos hacen lo mismo y otra enorme de aspirantes a poseer las mismas cosas. El concepto del Ahorro nos ha llevado a esto, porque quienes ahorran se vuelven avaros de sí mimos y siempre quieren más, así se construyen los grandes imperios empresariales y familiares. Sin embargo, siempre aparece algún Cisne Negro que nos da una bofetada de realidad.
Si se supera el capitalismo, cosa que ahora mismo tal vez parezca descabellada... ¡qué vendrá luego! La especie, si tenemos un cerebro tan grande es para poder sentirnos como humanos en conjunto…
¿Os imagináis poder sentir de manera empática lo que le pasa por el cerebro a un “individuo” que lleve viviendo años en un campo de refugiados en medio de la nada? Poder percibir el dolor de los que mueren a cada instante de formas violentas, de los asesinatos y violaciones, de la destrucción en vida de tantos seres humanos y al instante poder sentir también las fiestas, la diversión, la alegría pura humana entrando por cada poro… ¡qué contraste! Así se terminaría con toda esa mierda de las guerras y la riqueza, desde que fuésemos capaces de sentir en propia carne a la especie, no de una manera cognitiva, sino como una emoción.

¿En qué punto nos encontramos ahora?

La tecnología nos pone en bandeja la posibilidad de conectarnos con cualquiera en el mundo, de ver en directo cada tragedia humana; en breve podremos sentirla también; si aún así todo continuase igual el ser humano no tiene sentido alguno. La tecnología debería hacernos tomar conciencia de dónde estamos como especie y hacia dónde vamos…tal vez, por desgracia, hacia dónde no podemos dejar de ir. Veremos.
(En elaboración)

lunes, 2 de junio de 2008

Resquebrajando la realidad

Alguna filosofía de la ciencia ....

- Falsacionismo (Popper)

- Anarquismo Epistemológico (Feyerabend)

- Inconmensurabilidad (Khun y Feyerabend)

- Perspectivismo (Ortega y Gasset)

- Estancialismo: Metafísica del Estar


Algunas teorías que terminan con las teorías, ideas que me rondan y que se irán añadiendo, no son mis paradigmas, tal vez sólo ideas guía, pensamientos hechos teorías

(Estoy en ellos, espero añadir algunos más a la lista)

domingo, 25 de mayo de 2008

El tiempo debe detenerse



- Comentarios sobre el libro"El tiempo debe detenerse" (Aldous Huxley, 1945)

(Hablando el otro día sobre la fe o no, la vida y las posibilidades de un más allá y esas cosas, recordé un libro recomendable y que ya que vivimos una vez pues entraría en la lista de los textos a leer, sin duda).

Fragmento del libro:

"La Esclavitud del pensamiento a la vida es uno de nuestros temas favoritos. Bergson y los Pragmatistas, Adler y Freud, los muchachos del materialismo Dialéctico y del Objetivismo, todos enuncian sonoramente sus variaciones en torno a él. La mente no es sino instrumento para fabricar instrumentos, está controlada por fuerzas inconscientes ya sea sexuales o agresivas, es el producto de presiones económicas y sociales, un montón de reflejos condicionados, Todo absolutamente cierto hasta aquí; pero falso si no va más allá... El pensamiento es el esclavo de la vida. Esto es evidente. Pero si al mismo tiempo no fuese algo más, no podríamos hacer ni siquiera esta generalización parcialmente válida. El significado de la segunda cláusula es principalmente práctico. La vida es juguete del tiempo. Por el mero hecho de esfumarse, el tiempo convierte en un absurdo todo el planteamiento consciente de la vida. Y sin embargo, la única fe de una mayoría de europeos y de los americanos del siglo veinte es una fe en el futuro... por el cual están dispuestos a sacrificar su única posesión tangible; el Presente... pero... el tiempo debe detenerse... Solamente tomando en cuenta el hecho de la eternidad podremos liberar al pensamiento de la esclavitud de la vida. Y solamente entregando deliberadamente nuestra atención y nuestra fe a la eternidad podemos impedir que el tiempo convierta nuestras vidas en una bufonada diabólica."
"El tiempo debe detenerse"

Aldous Huxley

Aunque no lo tengo y puede hacer como más de dos décadas que lo pude leer, hay un elemento que recuerdo y que para mí encierra la esencia del libro, aunque puede tratarse de una idea que no aparece como tal en el texto (tendría que releerlo, algo aconsejable con los libros que nos marcaron de alguna manera) y es que la posibilidad de la muerte como tal, como instante, define un final del tiempo, pero ese final nos hace captar la eternidad, es decir, la ausencia del tiempo. Es decir, entre la vida y la nada percibimos la eternidad.

Sabiendo esto, nuestras vidas deberían cambiar un poquito y hacernos conscientes de la importancia del presente, no como un instante fugaz, sino como algo cargado de eternidad.

Acojona un tanto, pero da un subidón de cuidado para encarar la manera en que nos relacionamos con los otros, el mundo y nosotros mismos.

viernes, 23 de mayo de 2008

Acerca de los Cisnes Negros




Apuntes sobre la lectura de
"El Cisne Negro"

El impacto de lo altamente improbable

(Nassim Nicholas Taleb)

Un CN (Cisne Negro) es un suceso
con tres atributos:

1.- RAREZA: habita fuera del reino de las expectativas normales, porque nada del pasado puede apuntar de forma convincente a su posibilidad.
2.- IMPACTO EXTREMO: la producción del CN se vive como algo tremendamente inhabitual, sorprendente, significativo, relevante...para nuestra vida personal y/o para los otros y el mundo.
3.- PREDICTIBILIDAD RETROSPECTIVA: la naturaleza humana hace que inventemos explicaciones de su existencia después del suceso, haciéndolo así explicable y predecible (la falacia narrativa).
Una pequeña cantidad de CNs explica casi todo lo relativo a nuestro mundo, desde el éxito de ideas y religiones hasta la dinámica de los acontecimientos históricos y de nuestra propia vida personal. Desde el Pleistoceno hasta hoy en día la probabilidad de ocurrencia de nuevos CNs ha ido en aumento, a medida que el mundo se hacía más complicado. La idea del CN se basa en la estructura de lo aleatorio en la realidad empírica (la incertidumbre).

La mente humana padece tres trastornos cuando entra en contacto con la historia,
lo que Taleb llama terceto de la opacidad:
a) La ilusión de comprender: pensar que sabemos lo que pasa en un mundo que es más complicado (aleatorio) de lo que creemos.
b) La distorsión retrospectiva: sólo podemos evaluar las cosas después de suceder (miramos como a un retrovisor), haciendo que nos parezcan mucho más claras y organizadas.
c) La valoración exagerada: ponemos demasiada credibilidad en la información factual derivada de las personas eruditas y autorizadas en la materia, quienes tienden a crear categorías (platonificar) para narrar de forma más sencilla y ajustada a sus propias teorías.
La escuela de los escépticos pirronianos plantea una forma de terapia intelectual resultante de la suspención de las creencias: Dudar de las consecuencias de un suceso (sea en apariencia positivo o adverso) y seguir imperturbables. (Escuela empírica).
La ceguera ante el CN genera una serie de problemas que nos afectan a todos:
1.- El error de la confirmación: nos centramos en segmentos preseleccionados de lo visto y de ahí generalizamos a lo no visto.
2.- La falacia narrativa: nos engañamos con historias que sacian nuestra sed platónica de modelos distintos.
3.- No programados para los CNs: nuestra naturaleza no está preparada para los CNs.
4.- Distorsión de las pruebas silenciosas: lo que vemos no es todo lo que existe. La historia nos oculta el CN y da una falsa probabilidad se su ocurrencia.
5.- Tunelación: unas pocas fuentes de incertidumbre bien definidas nos bastan, de modo que no consideramos aquellos CNs que no nos vienen a la mente con facilidad.
En realidad todas son el mismo tema