(1) ...Una nueva pareja, un nuevo trabajo, un viaje, algo que cambia para bien a la persona....
Un suceso ajeno en sí mismo a la terapia, que modifica la existencia de la persona de manera transcendental (continuamente nos suceden cosas que se salen de la rutina, eso es la vida, plagada de acontecimientos que integramos con mayor o menor "normalidad" o casi que ignoramos o que queremos ignorar sin poder - así se forman los traumas, los bloqueos, los trabes mentales y toda la fenomenología de lo paranormal tiene cabida-).
Pues durante el proceso terapéutico también siguen ocurriendo sucesos maravillosos, como una nueva relación que anima a la persona, un cambio de trabajo...tal vez un tiempo después eso termine, pero mientras....el éxito terapéutico está bastante más asegurado, pero es un factor ajeno a la intervención del profesional en sí mismo. Desde este punto de vista, cuanto más larga sea una terapia, mayor probabilidad de que algo ajeno a la hora de consulta semanal tenga lugar en la vida del cliente.
(2) (Cliente, porque lo de paciente se ha desfasado aplicado a la persona que acuda a consulta psicológica).Es decir, hablamos la capacidad empática del profesional, el respeto y la autenticidad en el trato; además, ésa es la única manera sana de establecer una relación adecuada entre humanos, no hay más...- pero la moral es tan variada y las interpretaciones de las intenciones tan enrevesadas... - Eso es lo que se desentraña en la terapia, posibilitando la redefinición del pasado, de la percepción misma que la persona trae de la realidad, de su realidad, del futuro entonces mismo.
(3) Esto significa que las expectativas que genera la persona que decide acudir a terapia son en sí mismas importantes. Cuando alguien decide gastar su dinero acudiendo a un especialista en psicología ya está dando el primer paso hacia su curación, sólo el primer paso, pero como ya decía el proverbio chino: "el viaje de mil leguas comienza con un paso".
Y también se debe al cisne negro, pues nuestra capacidad de hacer profecías retrospectivas es manifiesta (como ya se ha mencionado en otro post, acerca del libro de Nicholas Taleb, en este mismo blog).
Porque lo que identifica al buen profesional es básicamente saber ganarse un tanto por ciento tras otro, posiblemente en este orden:
3º.- Pero entonces, si hay relación y técnica adecuada, el efecto placebo casi se asegura...sabemos que lo que tenemos es una trayectoria que nos debe orientar hacia el encuentro de las excepciones. No busquenos tanto el problema, busquemos la ausencia del problema y sabremos lo que tendremos que ampliar. Aprovechemos la confianza depositada por el cliente en nosotros. Otro 15% que nos podemos sumar, si hemos sido cuidadosos hasta este momento y lo seguimos siendo. Ya habremos acumulado un 60% del éxito potencial.
Puede que sea más importante incluso el paso 3º que el paso 2º, puede que ocurran a la par, lo que queda claro es que desde el punto de vista del profesional, la técnica es controlable, el efecto placebo aparece, pero las consecuencias beneficiosas tanto de uno como del otro no están realmente en poder del terapeuta, sino de la persona que busca el alivio de su sufrimiento emocional.
4º.-Así, el efecto placebo puede ser muy pertinente para remarcar elementos extraterapéuticos (aquí comienza de nuevo la magia), que ocurren en la vida del cliente; podemos ir sumando el definitivo porcentaje que nos aleja del todo del mero azar terapéutico. La percepción de la persona sobre los acontecimientos que va viviendo en su vida cotidiana, como algo que es parte de los recursos que ya trae consigo, habilidades poco utilizadas o desaprovechadas, puede que invisibles, hasta que las ponemos bajo el foco de intensidad de la conversación terapéutica. Eso propicia una actitud abierta hacia cambios positivos, autoestima, seguridad, confianza en uno mismo y todas esas palabras que también salen en los libros de autoayuda. Para mí está claro que hay que utilizar el leguaje del cliente, no se trata de que aprenda un lenguaje nuevo y lleno de tecnicismos; esas explicaciones intrincadas y "profesionales" plagadas de interpretaciones suelen esconder a malos empatizadores, que se rodean de vocablos huecos y técnicas que confunden, que le ponen en una situación de poder, que puede funcionar o puede fracasar, porque sí es verdad que habrá personas que acuden a consulta y gustan de las explicaciones técnicas y no se les pueden negar, es verdad, pero a menudo, la persona no quiere oír teorías, ya tiene su teoría propia, lo que quiere es soluciones, tal vez más tarde aparezcan por sí mismas las explicaciones y muchas veces serán diferentes las que tenga el cliente a las que sugiera el terapeuta. Eso es parte de la magia, también. En definitiva, de lo que se trata es de aprovechar en lo posible lo que sucede fuera de la consulta y adaptarlo al camino emprendido por quien aspira a resolver sus problemas acudiendo a un profesional de la psicología. Lo que parece claro es que si propiciamos que la persona genere unas expectativas positivas sobre su vida, no es tan misterioso que le sucedan cosas positivas, como conocer a una persona significativa, cambiar de trabajo, tomar una decisión retrasada por mucho tiempo, etc.
Muchas técnicas terapéuticas sitúan el éxito en un margen por encima del 80%, ahora sabemos por qué, ahora sabemos que ser profesionales implica cosas diferentes a disponer únicamente de una magnífica teoría psicológica, significa convertir en parte de nuestra técnica el establecimiento mismo de la relación con el cliente, saber estar atentos a la manera en que la persona percibe la realidad, saber aprovechar la enorme cantidad de recursos que las personas traen a la consulta, recursos que no han sabido ver o se han ocultado a sí mismas, aceptaremos por otro lado que las expectativas generan cambios en la dirección positiva o negativa en que señalan, en fin, nos habremos hecho psicólogos, no meros utilizadores de técnicas y manuales encorsetados.
Me parece una comparación deliciosa con la terapia.